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03 dic 2018

Integración de la logística en América Latina

Comercio exterior
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A pesar de los avances en la integración comercial de América Latina, sigue existiendo un rezago en comparación con Asia y Europa que solo se superará con la colaboración de los sectores público y privado.

Esta perspectiva fue abordada en abril de este año, por la Asociación Latinoamericana de Logística (ALALOG) en su primera asamblea anual con la participación de representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay. 

Al igual que cada representante de los países reunión, José Antonio García, presidente de la Asociación de Operadores Logísticos en México expuso el panorama actual de la logística en el territorio nacional: “a pesar de contar con 117 puertos marítimos y 27.000 kilómetros de vías ferroviarias, tenemos mucho por mejorar”.

Agregó que el costo de la logística en el país representa 14% del PBI, sostuvo que las carreteras y los puertos son inversiones privadas, y que la única regulación existente es que las compañías extranjeras no pueden operar el transporte terrestre, por considerarse una actividad estratégica.

Una situación similar fue manifestada por el resto de los países por lo que al final del evento se resumieron los siguientes puntos de desventajas competitivas del sector logístico en la región:

La normativa en logística que rige en los países difiere totalmente y en algunos casos es inexistente, lo que impide un desarrollo estratégico y cooperativo en la región que frena el crecimiento de empresas trans fronteras. 

Solo en Argentina (100%), Brasil (98%), Perú (90%) y México (75%) se reconoce la presencia de operadores logísticos y de servicios de tercerización como un punto fuerte para el desarrollo de la economía de un país. 

La visión estratégica de los proyectos logísticos a nivel nacional pierde continuidad debido al cambiante entrono político e ideológico de los gobiernos actuales, entorpeciendo, o en algunos casos, suspendiendo su ejecución. 

La actividad logística en los diferentes países reporta elevados costos, concentrados en consumo de combustibles y peajes por uso de carreteras, y una ineficiente gestión y estandarización de los procesos portuarios. 

El sector se enfrenta ante el reto de crear o rehabilitar nuevos sistemas para el transporte (principalmente ferroviario), así como intercambiar información mediante canales digitales hacia el interior de los países y entre ellos. 

Ineficiencias logísticas, un lastre para la competitividad de la región

El lastre que representan los costos del transporte para las grandes compañías asciende a entre el 15 y el 18 por ciento de sus ventas, pero el peso es aún más grande para las pequeñas y medianas empresas, para las cuales representa más del 42 por ciento de sus ingresos.

Esto frena el comercio y hace perder productividad y competitividad a las empresas latinoamericanas.

Las causas de este rezago en la integración son muy obvias para los observadores del sector:

  • Escasez de servicios logísticos de calidad que puedan formar y atender de manera eficiente a una cadena de suministros interregional.
  • Infraestructura deficiente, o incluso inexistente, no solo en grandes puertos y aeropuertos, sino también en carreteras y vías férreas.
  • Falta de implementación de lo más avanzado en tecnologías de la información y de comunicación.
  • Engorrosa burocracia en trámites aduaneros que frenan el tránsito fluido de mercancías.
  • Alto índice de inseguridad que obliga a hacer gastos adicionales para garantizar la protección e integridad de las cargas.

Ante esta realidad, es evidente que Latinoamérica necesita de manera urgente mejorar su infraestructura logística, buscando una integración más completa y con un apoyo legal mayor en los trámites de comercio internacional para comenzar a participar como un jugador clave a nivel mundial en lo que a cadenas de suministro se refiere.

Aunque pareciera ser un desafío complicado, lograr una infraestructura coordinada entre la región depende de la participación económica de cada país, comenzando con estrategias de crecimiento locales, sin tener que exigir la construcción de cadenas enteras de suministro en todo el territorio.

Tratados comerciales, el motor del desarrollo logístico

México, Chile, Colombia y Brasil son los países latinoamericanos que más han invertido en soluciones logísticas obligados por los tratados de libre comercio establecidos con otras naciones.

Las inversiones gubernamentales en construcción de carreteras y renovación de puertos y aeropuertos, aunado al desarrollo de empresas logísticas que incorporan tecnología y mejores prácticas, ofrecen servicios 3PL comparables a los de otras partes del mundo, han permitido la creación de cadenas de suministro eficientes.

Una tarea pendiente, sin embargo, sigue siendo la modernización de los trámites de importación en naciones como Brasil y México, donde las mercancías deben pasar a depósitos fiscales antes de ingresar al territorio nacional, lo cual incrementa los costos y prolonga los tiempos de entrega.

Proveedores logísticos y gobiernos, una colaboración necesaria

Los proveedores logísticos 3PL más avanzados en la región están brindando ya las soluciones que las empresas exportadoras e importadoras demandan para atender mejor a sus clientes finales.

No solo sirven como empresas de transporte de mercancías, sino que se comportan como socios estratégicos de los fabricantes y comercializadores, brindando otros servicios que aportan visibilidad y valor a la cadena de suministro.

La participación gubernamental debe verse reflejada en el desarrollo de infraestructura, pero también en la integración y homologación de los trámites de exportación e importación a fin de agilizar el paso de las mercancías por las aduanas.

Y un factor también importante para mejorar los procesos logísticos es la educación y capacitación del personal en el tema.

Muchas universidades de la región, y las propias empresas logísticas, ya han tomado nota y están ofreciendo programas académicos especializados en la creación, desarrollo e implementación de cadenas de suministro eficientes, así como en el uso de las TI para digitalizar y optimizar los procesos. 

El ejemplo de Chile y la atracción de inversión

En la región, Chile ha puesto el ejemplo en cuanto a desarrollo logístico. En segundo sitio después de Panamá, un centro neurálgico de la logística por la operación del canal transoceánico, el país del Cono Sur ha promovido una mejor infraestructura y trámites aduaneros ágiles.

En un estudio sobre la infraestructura en la región en 2016, el BID estimó las ganancias que tendría América Latina al mejorar su infraestructura:

  • 20% más inversión directa extranjera (IDE) llegaría a la región.
  • 12% adicional de IDE en los países enlazados por acuerdos comerciales de integración.
  • Mayor atractivo si se mejorara el estado de derecho para garantizar el cumplimiento de contratos en menos tiempo. 

La prometida integración con un modelo logístico unificado

Desde hace unos años, empresas logísticas de varios países latinoamericanos y sus gobiernos se comprometieron a desarrollar un modelo logístico unificado para la región.

El objetivo final no se ha logrado aún, pero los beneficios de esa iniciativa se han visto reflejados en más inversiones gubernamentales y una rápida actualización tecnológica y operativa de grandes empresas 3PL que atienden a importantes cadenas de suministro transnacionales.

Pilar de esa promesa de unificación es la integración de diversos medios de transporte en un servicio multimodal que lleve a las mercancías con fluidez de su origen a su destino final.

La Unión Europea se ha instituido en un ejemplo a seguir, ya que su integración comercial, que culminó con el libre tránsito de mercancías y personas a partir de 1993, ha resultado ser la principal razón para la reducción de costos logísticos y para el fortalecimiento de las exportaciones a todo el mundo.

Los factores que ejercen presión

En Latinoamérica, el primer paso ha sido tomar conciencia de la importancia de una logística ágil y eficiente para mejorar la integración comercial entre las naciones y la competitividad de las empresas.

Pero, aun cuando se ha avanzado en los planes de integración, y algunas empresas logísticas ya han comprobado su factibilidad y eficacia, es necesario aceitar el engranaje y acelerar su implementación.

Otro factor que ejerce presión en el aceleramiento del desarrollo de la logística como base para la integración son los acuerdos comerciales intrarregionales e internacionales, los cuales urgen a que los países dejen atrás una visión local para adoptar una basada en el consenso y la colaboración.

La participación de los sectores público y privado debe basarse en la convergencia de objetivos a fin de facilitar la ejecución de los planes para crear e implementar cadenas de suministro eficientes que impulsen la productividad y la competitividad.

Áreas de particular interés para el avance logístico

Las áreas en que deben centrarse los esfuerzos para lograr una mayor integración en América Latina son:

  • Infraestructura, con la creación de redes de transporte intermodal, plataformas logísticas que integren servicios aduanales ágiles y sistemas de telecomunicaciones que faciliten el intercambio seguro de información a lo largo de la cadena de suministro.
  • Servicios, que vayan más allá del transporte para incidir en la creación de valor para las empresas exportadoras e importadoras.
  • Procesos, enfocándose en la automatización, la armonización y la simplificación a fin de dar visibilidad a las mercancías desde su origen hasta su destino, facilitando su paso por instalaciones aduanales.
  • Información, con la integración y homologación de sistemas para garantizar que puedan operar unos con otros y sea fácil verificar la validez de la documentación de las cargas.
  • Gestión, mejorando los sistemas de supervisión de procesos y de trámites.
  • Institucionalidad, fomentando el diálogo entre el sector público y privado y la coordinación de tareas conjuntas.
  • Regulación, a fin de armonizar los reglamentos y mejorar la transparencia.

Las perspectivas para la región son halagüeñas, como ya lo han demostrado México, en su integración con los mercados de Estados Unidos y Canadá, y Chile, en su avance como uno de los países con mejores servicios logísticos del mundo.

La inversión gubernamental y privada en infraestructura y tecnologías de la información debe ser mayor y constante, pero las ganancias que promete la integración comercial en productividad y competitividad bien la compensan.

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Solistica
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El contenido de esta publicación es brindado por el autor y no representa la posición de la empresa respecto al tema